Leyenda del maquech

La bella hija de Ahnú Dtundtunxcaán fue llamada Cuzán y muy protegida por su padre, a quien le tenía un enorme respeto. maquechCuando ella contempló la edad para poder casarse, su padre la comprometió con un príncipe de otra región, a pesar de no estar contenta con las decisiones de su padre, ella aceptó con mucho desgano cumplir el cometido para su vida. Sin embargo, cuando volvió su padre de la guerra lo hizo con un hombre llamado Chalpol y Cuzán quedó completamente enamorada de este joven.

Ninguno de los dos pudo quitar la imagen del otro de su mente y se amaron bajo la ceiba sagrada, donde los dioses escuchan las plegarias de las personas. Pasado el tiempo, su padre se enteró del amorío y mandó a sacrificar a Chalpol por haber amado a su hija de forma ilegítima, ella le rogó piedad de mil maneras a su padre, pero no obtenía ninguna respuesta.

El día del sacrificio, la piel de Chalpol fue pintada de azul y Cuzán encerrada en una tienda, donde por última vez pidió piedad para su hombre diciendo que no volvería a verlo nunca más. Ahnú Dtundtunxcaán le pidió a su chamán que en forma de castigo lo convierta en un escarabajo y luego del ritual se lo llevó a su hija, quien cayó en una profunda angustia y lo llenó de piedras preciosas para colgarlo junto a su corazón y cumplir la promesa de que nunca se separarían. Algunas leyendas cuentan que pasados los años un chamán convirtió a Chalpol nuevamente en un hombre y finalmente pudieron casarse.