La mujer de los templos

En San Luis Potosí, Noviembre es un mes muy frío, las temperaturas bajas que anuncian poca estadía en las calles, poco tránsito peatonal y Abel, un taxista trabajador, era consciente de ello.

Casi a las dos de la madrugada, con pocos clientes en el historial y más de 5 horas de trabajo, Abel dispuso que era el momento de volver, descansar y prepararse para el día siguiente, que de seguro sería más productivo.

templosJusto en ese momento, una mujer de aspecto sombrío, toda vestida de negro, le hace la parada frente a un templo. Al montarse, le comunica que necesita ir a varios templos con el fin de rezar, pero Abel se negó ante la avanzada hora, puesto que sería imposible conseguir alguno abierto.

Sin embargo esta mujer insistió, logrando que Abel accediera y comenzara el viaje. Así fue como por varios templos, la mujer se bajaba del vehículo, rezaba en la puerta y seguía el trayecto, hasta llegar al séptimo templo, lugar en el que la mujer pidió ser devuelta hasta el lugar donde la encontró, pero con la salvedad de no tener dinero para pagar.

La molestia de Abel era evidente, sin embargo la mujer le ofreció una medalla y una carta, de expresa entrega a Mario Palomares, el hombre encargado de pagar la tarifa correspondiente. El taxista, luego de un viaje sin plática, a esa hora, decidió aceptar ya que es mejor algo que nada.

Al disponerse a encontrar a Mario Palomares al día siguiente, Abel se encuentra con la sorpresa de que éste era hermano de la chica, llamada Socorro, pero que dicha mujer había fallecido hacía seis meses.

La sorpresa era máxima, de igual forma Palomares pagaría al ver que se trataba en efecto de pertenencias de su hermana, sin embargo, Abel decidió irse sin aceptar.
Poco tiempo después, Abel falleció.

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