La casa de doña lola

Por las noches son clásicas las escenas de niños jugando a la pelota por las calles de Aguascalientes, Ramiro y Edgar con otros amigos interrumpieron su partido debido a que la pelota se había ido a la casa de la Señora Dolores Alfaro a quien todos le tenían miedo a pesar de que no la conocían.

Niña: Ya Edgar pídesela no le saques
Edgar: Nel yo no se la pido, además nunca nos ha devuelto una pelota, acuérdate que hemos ido otras veces y aunque le toquemos no nos abre.
Ramiro: No seas, Doña Lola no hace nada, solo esta media loca pero no hace nada, es más nadie la conoce.
Niña: a que le tienes miedo
Edgar: Nel de todos modos yo no voy, mejor ve tu

Ramiro: ándale vamos los dos para que veas que no pasa nada
Edgar: Ya vez te dije que no nos iba abrir pero tu terco, mejor ya vámonos
Ramiro: Estas loco Edgar, no le vamos a dejar nuestro balón
Edgar: En que estas pensando Ramiro

– Los niños brincaron la barda de la vieja casona en medio de la oscuridad pero apoyados por la luz de la luna, exploraron todo el terreno su sorpresa fue muy grande al encontrarse con una enorme y tétrica mansión con jardines llenas de plantas secas y muertas

La casa de doña lolaEdgar: hay wey si por afuera se ve gacha la casa por dentro se ve peor, no manches
Ramiro: Cállate menso y mejor vamos por el balón antes de que salga y nos eche la poli.
Ramiro: hora menso le pisaste la cola al gato de la Doña
Edgar: Cállate que nos puede oír, mira allá esta la pelota
Ramiro: ¿Dónde?
Edgar: En el fondo del jardín junto a esa piedrota vamos por ella
Ramiro: No manches Edgar no es una piedra es una Lapida y tiene el nombre de la Doña “Dolores Alfaro descanse en paz“
Edgar: órale esto se esta poniendo más gacho Ramiro, mejor ya vámonos, además esta casa esta refea a mi aunque me la regalaran no me quedaría a vivir aquí
Ramiro: ya no seas exagerado, nada mas dándole una arregladita quedaría chida.

Doña Lola: que no te quedas a vivir ¡aquí! si te gusta tanto.

– Los niños totalmente asustados no podían creer lo que estaba sucediendo a sus espaldas la figura de Doña Lola flotaba sobre el pasto seco, su rostro no reflejaba otra cosa más que muerte y dolor

Doña Lola: ¡quédate conmigo!

– Ramiro por el miedo no pudo hacer nada, mientras Edgar despavorido corrió y brinco la barda sin mirar atrás, hasta llegar a su casa y refugiarse en los brazos de su padre

Papa: Qué pasa Edgar, que tienes estás pálido

Edgar: Ramiro esta adentro ¡Doña Lola lo agarro y se lo llevo!
Papa: ¿de que hablas hijo?

– El papa de Edgar al escuchar lo sucedido decidió ir en busca del amigo de su hijo, a su regreso no podía ocultar la impresión que había tenido en la vieja casona

Edgar: que pasa papa ¿donde esta? Ramiro

Papa: Efectivamente había dos personas en esa casa uno era tu amigo pero esta sin vida, esta recostado junto al cuerpo de Doña Lola, pero ella al parecer tiene meses de fallecida porque su cuerpo esta totalmente descompuesto.

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