Leyenda del puente del diablo

Cuenta la leyenda que en una hacienda que tiene por nombre Navacoyan, en el estado de Durango, cercana al río Tunal habitaba una pequeña población. Cuando los españoles dominaron este lugar un gobernador vio que era importante la comunicación de los pueblos de ambas partes del río, pero la corriente era un gran problema para lograrlo.
Comenzó a pensar la situación y decidió mandar a hacer un puente, busco algunos albañiles para realizar la obra pero estos no pudieron hacerlo, y una tormenta que hubo se terminó llevando el material que se tenía para la construcción.
El gobernador siguió con el plan del construcción del puente, pero se dedicó a buscar a un albañil que era reconocido por su trabajo. Cuando por fin pudo platicar con el albañil, firmaron un contrato donde se fijó una fecha para terminar el puente, llegada la fecha sí no estaba el trabajo terminado no se le pagaría la mano de obra.
El albañil busco a otros albañiles que él conocía y se pusieron a trabajar en el puente, para su mala suerte pocos días antes de que se terminara el plazo del contrato se vino una tormenta que arraso con todo lo que habían avanzado. Al ver esto el albañil se puso muy nervioso y tuvo mucha desesperación, ya no tendría la paga por su trabajo y para pensar las cosas y ver que hacer se fue a meditar a la punta de un cerro, sólo.
Después de un buen rato allá arriba, ya casi media noche, empezó a sentir un aire que iba de muy ligero a más insistente, frente a él, el mismo aire comenzó a elevar hojas y pasto y al centro de esto de repente apareció un cuerpecito, parecía un enanito de apenas unos centímetros, y con una mirada fija le pregunto al albañil que era lo que tenía, el albañil le dijo que no tenía caso contárselo sí de cualquier manera no lo podría ayudar.Leyenda del puente del diablo
El duendecito le dijo que le platicara, que nada era imposible para él. El albañil al ver la seguridad del hombrecito le platico su problema, el duendecito le dijo que él en una noche podía construir todo el puente, pero a cambio quería su alma. Al ver bien al duendecillo y la seguridad en sus palabras dedujo que era el mismísimo diablo. Para no apresurarse le dijo que al día siguiente se vieran donde mismo para darle su respuesta. El albañil pasó todo el día siguiente en el lugar donde estaba su construcción y dandole vueltas a la charla anterior llegada la noche subió al cerro para aceptar la propuesta del diablo, aunque aún dudaba de sus poderes. Bajaron cerca del río, donde tendría que estar el puente construido, cuando de repente comenzó una lluvia fuertísima y una oscuridad profunda.
A la mañana siguiente la gente asombrada porque ya estaba terminado el puente, al llegar a verlo, encontraron sobre el puente el cuerpo de aquel albañil, de inmediato lo levantó para llevárselo a su familia. Cuando lo llevaban cargando empezó a sentirse un viento como el que sintió el albañil en aquel cerro, hasta que ese viento se hizo más fuerte y les arrebató el cuerpo, sin que nadie pudiera ver hacia donde se fue.
Todos comenzaron a buscar el cuerpo cerca de aquel cerro, pero desafortunadamente jamás lo encontraron. Aún sigue en pie este puente en Nahuacoyan, el puente que construyó el diablo.

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