Las hormigas y el salta monte

En una pradera cerca de un río, cuando el verano estaba cesando y el otoño a punto de empezar, cuenta esta leyenda para niños que todos los animales se encontraban preparándose para el invierno y por lo tanto estaban guardando sus alimentos.

Las ardillas se encontraban recolectando avellanas, los pajarillos capturaban gusanos y las más emprendedoras eran las hormigas, ellas iban acumulando hojas de los árboles, frutas, cerezas, ramas, proveyéndose de toda clase de alimentos para el frío y triste invierno.

Esta leyenda dice que todos los animales estaban tomando sus precauciones para pasar una buena temporada durante dicho clima, sin embargo había un animal que despreocupado solo se la pasaba durmiendo, este era un perezoso y ocioso saltamontes, quien prefería relajarse a la sombra de un árbol que acumular comida para el invierno.

Las hormigas siempre le decían que juntara su comida para el invierno, pero el despreocupado simplemente quería disfrutar del sol.

Así que al llegar el invierno el saltamontes que había hecho un agujero en un árbol, no tenía ni qué comer ni con qué abrigarse, por lo que se la pasaba lamentándose y soportando las clemencias del invierno

Un día el saltamontes debilucho y deprimido fue a tocar puerta por puerta en las casas de los animales de la pradera, sin embargo ninguno de ellos les abrió la puerta, hasta que le tocó llegar a la casa de las hormigas y fueron ellas quienes lo hospedaron con la condición que antes del próximo invierno guarde su propia comida o les ayude a ellas a recolectarla

El saltamontes y las hormigas empezaron a juntar comida desde la primavera.

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