La niña de las iglesias de la ciudad de México

La niña de las iglesias de la ciudad de México Hace tiempo en la ciudad de México un taxista se dirigía a casa después de un largo día de trabajo era la 1 de la mañana y aunque parecería una noche cualquiera esta era más oscura y fría cuando el chofer paso frente al cementerio nacional de la ciudad de México vio a una muchacha haciéndole la parada, pero el estaba muy cansado solo quería llegar a su casa por lo que evito detenerse. Solo que no dejaba de pensar en la pobre muchacha parada en medio de la nada.
Ella seguía ahí al ver su pálido rostro el taxista sintió un intenso frío pero ignoro la sensación por ser al mismo tiempo una cara tierna y angelical su piel blanca inspiraba pureza y sus finas facciones enmarcaban unos grandes ojos azules e infinitamente tristes lo blanco de su vestido competía con su palidez y de su cuello colgaba un hermoso relicario de oro el taxista controlando su impresión le pregunto su destino ella le pidió que la llevara a las 7 iglesias las que fueran a pesar de ser suave y triste el tono raro de su voz estremeció al taxista.

El la llevo a las siete iglesias donde la tétrica muchacha pasaba pocos minutos saliendo cada vez más serena pero aun con tristeza en los ojos al terminar la misteriosa chica le dijo al aterrado taxista ¡perdón! por abusar de su bondad me llamo Alicia no tengo dinero para pagarle pero tome mi relicario baya a Jazmines numero 245 y entréguelo a mi padre el le pagara gustoso dígale que lo quiero y que no se olvide de mi por favor. Déjeme donde me recogió, sin poder reaccionar el taxista le obedeció y la dejo en el cementerio fue tal el impacto que el taxista se enfermo por tres días al recuperarse recordó la experiencia y decidió ir a la casa de Alicia para entender las cosas y estar en paz.

Le abrió un viejo con ojos igual de tristes igual que Alicia, el taxista explico su visita y le contó su encuentro con la chica al sacar el relicario el anciano rompió en llanto y le mostró una foto de Alicia el chofer noto que incluso el vestido era el mismo pero el viejo le contó que ya había cumplido 7 años de muerta tres noches atrás y tanto el vestido como el relicario los traía al ser enterrada el viejo sin dejar de llorar pidió perdón por no recordar la fecha ni hacer la misa y aunque el taxista seguía impactado por su encuentro con la muerta lo consoló dándole el mensaje final de Alicia.

Desde ese día aunque los taxistas recorran la zona de madrugada muchos evitan pasar por el cementerio nacional de la Ciudad de México porque podrían encontrarse al espíritu de Alicia que aun no encuentra el descanso eterno.

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